Resurgimiento de amapolas

El tiempo disolvió su porcelana fragmentada
entre el amanecer y tú.

Y como el fuego
la razón dejó cenizas
que transmontan mariposas acróbatas
de cumbres infinitas
en el beso y su encina

Aquella vez,
el viento trajo tu nombre
y tu ofrenda condujo mi paso
en cuanto que la libertad
se volvió en contra
con irrevocable alerta para la calma.
-En desconfianza y extravío
se volvió tu palabra.-

De tal manera me viene la ternura
con su estructura de forma
con su complicidad
y complacencia.
-Para incluir en un racimo de violetas
junto a los recuerdos – la –vida-

Lejana certeza
que no es otra cosa
-una especie de atadura-
La voz más apagada que nunca
es un silencio que ensordece
es una enorme pausa reflexiva.

Los sentidos estáticos fortalecen
como balanzas equilibristas
como acciones casi inexistentes
como destino inexplicables
como memoria en silbido.

Con la madrugada
con el cielo
con el vació cuajado de astros
solo la noche- nos queda-
-solo un constante ángel en espera.-

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