En un lugar muy cercano vivía un niño sin nombre, su mejor amigo era un perro que se llamaba Perro, así Niño y Perro pasaban los días, caminaban por el bosque, nadaban en el río, hacían sanduches de pan con dulce para la merienda y en el desayuno les gustaba la leche con melón.

Niño y Perro trabajaban en el Circo de la Calle, les encantaba esto de hacer circo, mientras Niño se ponía de cabeza Perro brincaba en dos patas, la gente que por ahí pasaba les daba a cambio unas monedas y a veces un almuerzo completo.

Niño y Perro no se quejaban, tenían donde dormir, que comer y se tenían el uno al otro, que era lo más importante. Pero una noche, cercana a la noche buena, Niño se puso a pensar que les faltaba algo, pensó en los otros niños que hacen circo de la calle y se dio cuenta que todos tenían nombre, entonces pensó ¿qué pasaría si un día cualquiera Perro se pierde? ¿cómo voy a hacer para llamarlo? Si grito Perro cuál perro va a contestar. Estas ideas lo pusieron muy triste y se durmió pensando en el asunto.

Al día siguiente se levantó muy temprano, dio el desayuno a Perro, he hizo algo que no había hecho nunca antes, amarro a Perro del árbol que estaba junto a la casa y salio a buscar un nombre para Perro como regalo de Navidad, y de paso uno para él también.

Caminó al pueblo y una vez situado en la esquina donde hacía circo de la calle preguntó a los otros niños ¿cómo es que consiguieron su nombre? ¿qué debo hacer para tener un nombre? Pero los niños no tenía idea de lo que quería decir Niño, sus padres les habían regalado un nombre al nacer, entonces le recomendaron a Niño que busque unos papas que le den nombre.

Por la tarde Niño se dedicó a buscar un papá o una mamá que le diera nombre, pero cuando les pedía a los adultos que sean sus padres por un ratito y le dieran un nombre ellos se asustaban o reían nerviosos y no querían saber nada de Niño. Entonces Niño pensó que talvez lo mejor sería salir a buscar un nombre para él y Perro más allá del pueblo.

Niño salió del pueblo y llegó al Bosque de las Sombras, se llamaban así por que los árboles eran tan grandes que hacían sombra sobre todo el terreno, el sol no llegaba nunca al suelo del bosque. Una vez en el bosque se puso a pensar en qué hacer para conseguir un nombre, talvez aquí hay un árbol que en lugar de frutos da nombres, a lo mejor aquí vive una bruja hermosa que con magia hace que los nombres nazcan, que tal si un búho sabio es el dueño de todos los nombres y me regala uno para mi y otro para Perro, y mientras imaginaba todas estas cosas caminaba y caminaba hasta que no supo donde estaba, se asustó mucho y se sentó a llorar, primero porque estaba preocupado por Perro que estaba amarrado fuera de la casa y nadie lo cuidaba, luego porque había caminado tanto y no encontraba los nombres que necesitaba, por último y era lo peor, no sabía como regresar a su casa y esa noche era Noche Buena, se puso a descansar un poco para tratar de recordar el camino y se quedó dormido.

Cuando despertó se encontró rodeado de seres mágicos, había unicornios, hadas, duendes, nomos, elfos, lobos buenos y brujas hermosas con trajes largos de luz, todos estaban conversando sobre qué hacía un niño como el tan adentro del Bosque de las Sombras y discutieron tan fuerte que Niño se despertó y les explicó como llegó allá y que era lo que necesitaba, no podía llegar a su casa sin un nombre como regalo de Navidad para Perro y si era posible uno para él también.

Bueno – dijo una de las brujas-, haz venido en busca de un nombre y un nombre vas a tener, porque quien no tiene nombre es invisible, así que antes de que se haga noche vamos a ir juntos al Lago de las Letras, y tu deseo se hará realidad.

Cuando llegaron al Lago de las Letras Niño se quedó maravillado, el pensaba que en el bosque de las sombras nunca daba el sol, pero en el lago había mucha luz. La bruja explico a Niño que tenía que hablar con el Lago y pedirle prestadas algunas de las letras, sólo las suficientes para formar un nombre, pero Niño necesitaba dos nombres, uno para Perro y otro para él, pero la bruja le explico que solo podía tomar uno, debía elegir. Niño no pensó mucho, el fue a buscar un nombre para Perro y eso iba a hacer, así que le pidió muy respetuosamente al Lago que le preste suficientes letras para hacer un nombre para Perro, y el Lago aceptó, primero le dio la vocales dos es, una i y una o; luego saco las consonantes una f, una d, una r, y una c; y el Lago dijo – anda Niño que no tengo todo el día, con estas letras debes poder hacer un nombre-, y Niño no sabía bien como ordenarlas, primero hizo algo así: DEFECORI, no, eso sonaba horrible, luego hizo: RECIDEFO, no, ese estaba peor, finalmente se concentró mucho y le quedo un nombre de verdad: FEDERICO, estaba seguro que sería el mejor nombre para Perro y que él se pondría muy feliz, regresó las letras al lago y se despidió, prometió que volvería a visitarlos con Federico, subió al lomo de un unicornio bonachón que lo llevo hasta la puerta de su casa.

Cuando llego Perro estaba muy ansioso, estaba ronco de tanto que había aullado llamando a Niño, era Noche Buena y Perro no quería estar solo, entraron a la casa y luego de comer pan con dulce Niño le regalo a Perro su nombre, dijo: desde hoy tendrás nombre y no serás invisible, te llamaré Federico y nunca más nos vamos a separar.

Al día siguiente Niño y Federico salieron a trabajar en el Circo de la Calle, ahí se encontraron con sus amigos, ellos tenía una sorpresa para Niño, él no sabia que sus amigos se quedaron muy tristes al ver que Niño no tenía nombre como todos ellos, entonces se reunieron y decidieron que como regalo de Navidad le darían a Niño lo que tanto quería, y le pusieron de nombre Mateo, que significa “el que brilla con luz propia”.

Desde ese día Mateo y Federico se convirtieron en los cirqueros de la calle más nombrados y con el tiempo se hicieron tan famosos que un circo de verdad los contrató y ahora recorren juntos el mundo con el Show de Mateo y Federico.

Comments are closed.