Julio Palacio/Dr. En Matemática.
Desde el panóptico “Lorenzo Ponce

Saludo a los Bípedos Depredadores de la Editorial y a su purga cibernética. Esperaba mayor pulcritud, hoy que he despertado por culpa de las negras letras que he leído. He pedido al señor informático haga el cambio para que cualquier cosa que asome en este ordenador, que sé es una caja insufrible de negro silicio y que por ello la mandé vendar de blancas telas al estilo Momia PC, sean de color rojo sobre níveo fondo blanco. He librado batalla con los sicocos-quiatras, me mantenían en camisa de fuerza, obligado a mirar a una blanca pared, gracias a ello pude viajar a lugares lejanos en donde la oscuridad no es, nunca fue, y nunca será.  Libré a mis blancas orejas el tener que vibrar ante la sarta de necedades pronunciadas por los sicocos-quiatras, que se atreven usar blanca indumentaria, Yo, y solo Yo, escuchaba los tristes lamentos del color abrazando semejante masa pestilente. Solo yo veía a la blanca luz tratando de esquivar a aquellos fenómenos de escritorio, quienes jamás han tenido la fortaleza y la capacidad de viajar en el tiempo, de percibir otros mundos… todos níveos.

La editorial me ha dicho que les alegra que vuelva a contarles sobre el Ratowatho-Red, también llamado El Único e Inefable Güite, no me importa si les gusta o no, lo hago porque Yo quiero hacerlo. Sobre el origen de mis palabras y de El Güite, acepto que exista una aclaración, porque así lo exige la falta de capacidad de todos, la mía por culpa de esa constante lucha entre el negro silicio de mi ordenador, que aunque encerrado en vendas blancas, lo presiento vivo,  y deseoso de mostrar su negro color sin el menor recato, sin pudor. La solución es la traducción que de mis sentencias de lógica matemática, hacen dos insignes ciudadanos, el señor A Vlas y el señor A Reiva; ambos con coeficiente intelectual muy superior a los sicocos-quiatras. A Vlas y a Reiva, le spareció un insulto de mi parte decirles que son superiores a los  sicocos-quiatras, porque cualquiera es más inteligente que aquellos merodeadores de los exteriores de mentes ajenas. Vlas y Reiva están condenados por sus estudios a proveer las dosis de Prozac, tegretol más Valium… a quienes según los  sicocos-quiatras lo necesitan.

Vlas y Reiva, siendo químicos, con mucho agrado aprendieron lógica matemática, que es el lenguaje que uso. Empiezo a aburrirme, explicar lo obvio cansa, y recordar el negro universo en el que cae la pelotita de color… me llena de náusea. Quizá es el efecto de haber ingerido negra pimienta escondida entre las angosas carnes de un blanco pez.   Escucho en este instante, alguna voz chillona y negra de un impertinente  sicoco-quiatra reclamando por el ruido que hago en el teclado -Momia Palacio, el sonido es negro- ha dicho el bruto. Y feroz viene a mi encuentro un negro perro, porque yo sé es negro, aunque de blanca luz hayan pintado su pelo. Qué suerte la mía, rodeado de  sicocos-quiatras, libre de navegar entre mis entes, ellos incapaces de tan solo intuir el universo blanco.

Que hay criaturas peores que los  sicocos-quiatras, me cuenta la Editora, adjuntando unos libros  escritos en repulsiva tinta negra, los he mandado traducir con Vlas y Reiva, y que sea en tinta roja. Pobre del Güite, todos quieren haga contacto con la oscuridad, tuvo que quitarse las negras pupilas, más oscuras que el vantablack (negro vanta), con un bellobarquín; sí el berbiquí debió antes pintarse de blanco… aunque su alma era negra. A mí me toco un intenso baño en alcohol, porque me dejé llevar por las inusitadas portadas de los libros y los toqué. Luego de casi llegar a mis blancos huesos por el baño purificador, bebí la tina completa. Quines son peores que los  sicocos-quiatras manejan la economía del mundo.

Con aprecio y desprecio, desde las blancas tinieblas
Julio Palacio

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