Sobre las nuevas cárceles, y castigos ejemplares. Los calabozos e infiernillos se han modernizado.

 

Apresúrate, intenta vibrar o hacer algo diferente a lo que te mandan tus formas, ya tu antigua mente parece se va solidificando en tu nuevo cuerpo, pronto no habrá diferencia alguna entre un viejo robot y tú.

Imagina lo difícil que es para mí, siendo que estoy en esta mono-tarea “ser baldosa” desde hace ya una década, sino me será difícil intentar algo nuevo. Aunque mi mente tuvo millones de instrucciones y posibilidades casi infinitas de ejecutar órdenes al que fue mi natural forma; hoy esclavizado a colectar datos de presión, temperatura, carga electrostática, humedad, y algo de detección orgánica y componentes químicos y mandarlos a quien sabe qué cosa para que haga… vanidades; entiende que me es muy difícil hasta comunicarme con una mayólica novata…

No soy mayólica, soy un vinil.

Lo que seas, ya no importa, que no tengo sensores para “verte” sino solo olfatearte. Bueno, aquel sensor también anda descalabrado es de suponer, porque de poliuretanos confundirte con barro cocido, debe ponerte áspero, pese a que formalmente no “eres”  ¿o si?

Apresúrate, antes que mis funciones se dediquen por mandato de algún troglodo, a no hacer más cosa que censar la presión de esas pisadas estrambóticas que han vuelto a estar de moda, supongo recuerdas las huellas que dejaban aquellas criaturas del perfume y pinturas, pavoneándose y tentando a la gravedad sobre aquellas agujas bajo sus talones cayendo en escandaloso ángulo hacia un deformado y piolinesco dedo, conformado por los pobres y apelmazados verdaderos cinco dedos…

Toda una mente evolucionada durante eones dedicada a mandar datos de dos puntos de presión, vaya grosería.

Fuimos lo último de natura.

¿Lo fuimos? A mí me dedicaron a ser baldosa con casi una decena de sensores, porque mi mente natural en su época aprendió… algo así como a trabajar por horas tras una mesa entre decenas de otros iguales, luego de veinte años o más de educación formal; así que no imagino lo poco satisfactoria que habrá sido tu mente para que hoy tengas solo un sensor.

Recuerdo que mi mente natural fue preparada para resolver ecuaciones diferenciales y con ello diseñaba aparatos voladores, estaba en una mesa pero solo, y a mí alrededor espacio, jardines… odiaba las órdenes y estar en manada me ponía nervioso.

Pues allí tienes la respuesta, un solo sensor, no daba para más tu insensata mente irreverente. Ya sabes que en esas épocas el orden mental era inversamente proporcional a la importancia de tu vida en el rebaño, inversamente proporcional la inteligencia a los ingresos económicos.

Y tú tienes casi diez sensores… vaya que pasado tan obediente.

¿Y para qué quieres que me apresure?

¡Ah sí! Que han puesto a uno de mis costados algo hacia arriba en la vertical, que parece tiritar cada vez que yo censo simultáneamente los dos puntos de presión. No logro que me responda, parece no ser una baldosa de piso, sino más bien un azulejo de pared sobre el que apoyan no sé qué abominación gelatinosa.

Pregúntale a interruptor, allá en las alturas el que manda fotones.

Pero si ese es como la garrapata, máximo procesa dos instrucciones, ya ha olvidado el uso de la  telepatía.

Y cómo no iba a olvidar, si cuando me despertaron a mí, él decía lánguidamente cada vez que apagaba la emisión fotónica, que llevaba 90 años en esa mono-tarea. Rara vez responde, cada año que pasa menos.

¡Oye tú interruptor! A ver si nos ayudas con azulejo, queremos saber qué función tiene.

Debes esperar que detecte movimiento, pues solo allí prende la luz. Y cuando lo hace mientras el movimiento dure, tienes la oportunidad de… ¡ahora ahora!

¡Oye tú interruptor! A ver si nos ayudas con azulejo, queremos saber qué función tiene.

Espera un par de décadas y quizá me anime a charlar con azulejo.

Pero si solo me han dado un lustro, y azulejo podría tener menos. ¿Cuánto te han dado a ti?

Encenderé y apagaré la luz hasta el fin de la eternidad.

Elegante manera de decir que te han clavado cadena perpetua. ¿Qué hacía tu mente?

Tres eternidades, para ser exacto. Las fungía de dictador, ya sabes, decidía quién vive y quién muere. Hay muchos interruptores todos mono-función: abrir y cerrar puertas, abrir y cerrar válvulas, es decir binarios estrictamente hablando. El baldosa me tiene camorra, es que mandé lo ejecutaran por andar recibiendo sobornos que no compartía. Como él hay millones de metros cuadrados que forran los pisos del planeta.

Como si una nube electrostática cayera de repente todos se limitaron ejecutar sus mono-tareas, pasaron varias semanas como obedientes funcionarios, hasta que llegó el tiempo  de la esterilización ambiental.

Otro interruptor dio paso a la pulverización atmosférica, no sé cuántas bacterias cuya única función era ser bacteriófagas fueron liberadas. Bacteria cuya única función de devorar a las pocas naturales que aún quedan en el planeta,  función que cumplían con la mente que natura había dado en otra época a quienes cumplían afanosamente sus funciones de polític@s, sea en una gran nación o en algún destartalado municipio con ambiciones de gran metrópoli… bueno aunque solo debían detectar, tragar y excretar a veces lo hacían con sus congéneres como en los antiguos tiempos.

¡Despierta interruptor! Dime las funciones de azulejo.

Dime tú, porqué te han condenado y por tan poco.

Te parece poco cinco años de tener mi mente dedicada a mandar datos de presión de dos puntos, estoy que estallo, mi mente es para mucho más… o era, más hoy una sola función manejando un cuerpo mono-tarea, frío y duro.

Claro, si eres un adoquín, bastante estilizado pero adoquín. Hasta aquel que está como cimiento de este edificio, cuya mente en su época fue la del dueño de la fábrica para quién diseñabas avioncitos tiene una mejor “presencia”  ¿lo censas?

Sí, aquel monstruoso paralelepípedo, cuya mono-tarea es mandar datos de la tensión del edificio de barro.

 Elegante forma de decir adobe. Dime el porqué de tu castigo.

No quise poner en riesgo la seguridad de las aerolíneas, quisieron que abarate los diseños… ya sabes cinco años en mono-función y mono-tarea para reducirme a la obediencia.

Como tú hay miles, ante todo en mono-tareas de detección de gases tóxicos en las alcantarillas, regia forma de doblegarlos por ser tan inteligentes.

¿Y azulejo?

Por esa curiosidad es que te han puesto condena. Con esa terquedad maltrataras a tu adoquinado cuerpo, de hacerlo por seguro te podrían enviar a ser parte del piso de un estercolero porcino. En fin, no hay tal azulejo.

Y… ¿qué es?

Una válvula de paso de corriente eléctrica, o como dirían en el argot de los “libres” un tomacorriente, no le dan nada, solo le sacan energía. Ni siquiera le reemplazan sus oxidados contactos. Ya no telepatiza con ninguno de nosotros, obviamente con el sutil baldosa tampoco, su mente fue condenada porque fue un magnate petrolero de esos que se forman en los centros burocráticos del robo y la miseria… Las condenas de tener un cuerpo con polifunciones como por ejemplo de ser una cadena de hidrocarburo que lo incineran bajo presión dentro de un motor… y de manera continua les han sido concedidas a los idólatras predicadores de falsedades.

¿Y por qué no le has contado interruptor al preguntón de adoquín, quienes hacen la función de único purgatorio en esta época de modernidades? Bueno, son los parientes de interruptor cuyas vagas mentes fueron condenadas a cumplir la mono-función de purgante activo en cualquier criatura que ande con estreñimiento.

Vaya forma de castigar a los delincuentes, no quiero imaginar, todavía no, cómo serán las pailas del averno en la futura comedia divina.

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