Sobre las casas y muros de barro.

Difícil tarea la de encontrar temas de esta índole, más aún cuando han terminado, o fueron desde un principio concebidas para  sí mismo, es decir para el propio autor,  y no para ser publicadas por sabrá quien qué razones, aunque presumo sería porque la vanidad de la época demandaba como hasta hoy, construcciones de concreto, hierro y cemento, o como el autor lo dice “…por demanda de estatus social”

Ruinas de la Dinastia HAN (202 BC – AD 220) China.

De la naturaleza, las mentes observadoras han tomado las bases para los “inventos” o re-inventos de la civilización, es así que, la tecnología actual y probablemente también la futura, no parta de la nada, puesto que el hombre crea a partir de modelos que en algún momento estudió. Un ejemplo preclaro de esto son las “creaciones” de Leonardo De Vinci, la teoría actual del vuelo Etc. Entonces, la tecnología empleada para la construcción de estructuras gravitantes, paredes de gravedad, tienen su origen en las construcciones hechas en las ramas de los árboles por los pájaros cuyo nombre vulgar es “chilalo” “hornerito” y de nombre científico Furnarius cinnamomeus (el color canelo que usa su propio horno), evidentemente existen otro tipo de animales que hacen estructuras con algunas variantes elástico-térmicas. De estas observaciones los primitivos habitantes iniciaron sus construcciones por ejemplo: bareque. Actualmente también existen este tipo de construcciones simples y básicamente son empastados de barro con paja en una estructura de carrizo. Todas estas estructuras son muy elásticas y con altos índices de tolerancia a movimientos bruscos tangenciales, centrales de absorción y expulsión, lo que deviene en que se clasifiquen como sismo-resistentes. Hay que recalcar que sin los adecuados materiales y detalles de construcción, cualquier tecnología fácilmente colapsará ante un leve movimiento del suelo. 

 

En nuestro territorio vemos estructuras de hasta tres pisos, planta baja, mesanine y primer piso, construidas con paredes de barro apisonado o tapias, también las hay de adobe, que es un ladrillo no cocido y de composición mixta, es decir barro, a veces piedra redonda (cascajo) y paja. Ambos casos conforman paredes que casi únicamente por el peso que ejercen sobre una base más sólida o cimiento, es decir ejerciendo fuerza (peso o masa gravitante) en la dirección de la gravedad, se sostienen. Los técnicos de la Rusia, tienen amplia experiencia en esta técnica que inclusive hoy aplican reemplazando los adobes por bloques de barro prensado generados por extrusores de tipo helicoidal, sus construcciones son muy económicas y de mantenimiento de fácil costeo. Erróneamente este tipo de construcciones se han catalogado para el estrato social de pocos recursos, puesto que fácilmente pueden ser revestidas al interior con maderas de buena calidad, y el exterior ser forradas con chafaletas de cerámica, una buena mayólica y un champeado de cuarzo, estas mejoras son casi estrictamente de embellecimiento y el abanico es enorme. En la ciudad de Loja, la inocencia o debilidad por las demandas de estatus social de sus gentes, desprecian este tipo de construcciones a favor del hierro, del cemento, del industrializado concreto, técnicas que fueron en su momento inventadas para resolver problemas de construcción con exigencias de otro tipo, como son los puentes, muros de contención, bunkers, es decir problemas de ingeniería que debían ser resueltos para enfrentar grandes cargas y esfuerzos de carácter estático y dinámico. Hice la primera casa de hierro y cemento de esta ciudad, el hormigón no era conocido en aquella época, fue una costosa novedad pagada por mi hermano mayor, y que luego demandó el resto de mi familia, este precedente hizo posible el temprano abandono de la construcción con técnicas más acordes con el ambiente y ha devenido en que no exista inclusive una moderada planificación arquitectónica en las urbes, con el consiguiente vacío de armonía.

Estas construcciones tienen características térmicas nada despreciables, son aislantes térmicos bi-direccionales, evitan la transferencia de calor desde el interior hacia el exterior, en tiempos fríos, y en tiempos calientes mantienen una fresca temperatura interior. Las demostraciones matemáticas de estas y otras propiedades más adelante detalladas, son simples cálculos de la teoríca calórica, al igual que por ejemplo los es el determinar los empujes activos y pasivos de la teoría de Rankine, las cargas gravitantes, deformaciones y demás medidas de por ejemplo un muro o un conjunto de ellos entrelazados para armar una estructura. De igual forma los cálculos de deslizamientos, estabilizaciones, empujes, así como los esfuerzos y tracciones son cálculos muy conocidos para los que se requiere de conocimientos básicos de trigonometría, geometría y simple aritmética ( con esta base matemática el hombre fue  y regresó de la Luna), que están tan divulgados y que por tanto no es necesario incluirlos, ni es motivo del presente texto hacerlo, sino el hacer un ejercicio de cálculo de elasticidad y refrigeración de estructuras con paredes de gravedad o tapias, la matemática para ello es solamente un poco más compleja que la anterior, sobre todo cuando se trata de establecer sistemas de calefacción y-o generación de energía térmica enfocada, como por ejemplo se verá en los capítulos siguientes, el diseño y modelo edificio dinámico en base a muros tipo trobe-Mitchell, para establecer un angar de dos plantas, como incubadora industrial .

Salvador Vivar C.

 

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