Para Katherine Orobio,
mitóloga mulata.

Tunda tundala tunda
con tu vulva en molinillo

En la obscura caverna de tu sexo
hierve a borbotones la botija
donde cueces al fuego de las sombras
los mareantes camarones que me trago

No preguntes  negra muchacha
por los coitos de Penélope con
Zeus
ni creas que Afrodita es una diosa
del blancor del pescado cagaleche
que se acuesta nomás cuando le dan ganas
de pie o montada en un triclinio
con todo el panteón del monte calvo
ni pienses que sí existen las sirenas
que cerraron sus muslos al soldarse
por la frigidez de helados mares
y sólo se abrirán por el deseo
ya cargados de madréporas y escamas
cuando el sordo Ulises las encante

En ti y en tu horno Calipigia
y en tus nocturnas tetas cenitales
duerme el cangrejo brujo con tenazas
para hundirme en el ilusorio sueño de los mitos eternales

Aya yay tumba que tunda la Tunda
con su vulva en molinillo.

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