Patio de la casa mía,
ancestral patio quiteño,
hecho con entarcios de piedra y de geranios:
de piedra serena, pilares y pilones
tallados con manos de labrar innato;
de geranios sembrados con amor de suaves manos
y emperlados de rocío mañanero.
Patio con leyendas de amores y de olvidos,
Impregnado de dulces serenatas y juegos infantiles.
Dorado por los soles de verano
y plateado de lunas y de estrellas,
que se cruzan apacibles por tu cielo,
elevando tu historia al infinito.

Patio de la casa mía,
con tenue luz de verde higuera,
árbol preferido por Dionisio
dios de la Renovación del alma.
Árbol que perfumas el ambiente con tus frutos,
higos para el endulzar quiteño
y para los pájaros graciosos visitantes de cálido aleteo.
Son mirlos y gorriones, ruiseñores cantarinos
y quindes tornasoles de volar inquieto,
que entrelazan sus nidos con los frutos
y alegran la casa con sus trinos.Patio de la casa mía,
Fuente constante de creatividad
para los nobles sentimientos del poeta
y para los artistas del color y de la forma,
de clásica o contemporánea inspiración,
que al respirar la esencia de este patio
plasman con delicado arte su espiritualidad.

Patio de la casa mía,
patrimonio artístico de la ciudad,
continúa tu noble y apacible vida,
con amistad y diáfana sonrisa.
Abre siempre tus puertas al amigo y al artista
para llenarle su alma de alegría
y su futuro de paz y de esperanza.
Conserva tu corazón enamorado
para que vivas siempre, eternamente.
Guarda en el cofre de recuerdos tus vivencias,
tus valores de vivir sereno
y cuida siempre tu porte señorial quiteño.
Patio de la casa mía.

Comments are closed.