El ególatra
Toda actividad física y mental, de cualquier criatura , que como parásitos habitamos en el vientre de Gea, es producto del egoismo. Dejen que su mano transcriba lo que vomita su instancia cerébrica y díganme, quien no es?
Einstein E = m . c2; la de Planck-Einstein, E = h . f, que mediante una constante enlaza energía con frecuencia en la física cuántica; la erótica y compleja ecuación ondulatoria de Schrödinger, así como otras de Dirac, Yang-Mills, Drake o Shannon e, incluso, por fórmulas químicas como la descomposición del ozono: O3 -
Sabe el hombre ir hasta la Luna en un rato, pero no sabe hacer un gato, así rimaba una vez Rainer Kunze en un libro infantil queriendo comparar dos esferas técnicas y científicas en que los humanos tenemos puestas las miras: la exploración e investigación planeada del cosmos y la inabarcable aparición y evolución de la vida.

Estaba sentado en la oficina de patentes de Berna, en 1907, cuando, de repente, me vino una idea: una persona en caída libre no sentirá su propio peso.
Aquello que muchos contemporáneos encontraban y encuentran difícil en la Física de Heisenberg puede expresarse con el concepto «subjetividad». Pues de algún modo, empero, forma parte del patrimonio de la ciencia hacer que impere la objetividad y alcanzar de los objetos de la naturaleza conocimientos independientes del observador que de ellos informe. Los puntos de vista subjetivos, naturalmente, son el pan nuestro de cada día en otros terrenos de la cultura, pero no se les ha perdido nada en la ciencia; así se pensaba hasta que llegó la Mecánica cuántica y Heisenberg descubrió la indeterminación, que deja en manos de un sujeto la posibilidad de determinar a la naturaleza.
Esta fórmula me gusta: es breve y contundente,
es nueva y es audaz, es sencilla y cuesta de comprender;
su cálculo es simple –sólo exige multiplicar–
pero nos abre a la sorpresa,
agita los fundamentos de lo que sabíamos por los sentidos y las
costumbres.
Acércate a esta roca junto al mar y mira:
es casi enteramente espacio vacío
(mírala electrónicamente)
es evanescente espuma toda ella
como la espuma de mar que de las rocas nace y en las rocas se deshace..
Vivimos una única realidad con tres dimensiones, matemática, física y psíquica, unificadas en el hombre.
Vivimos una única realidad con tres dimensiones: matemática, física y psíquica, señala Penrose en su último libro “El camino hacia la realidad”. Gracias al hombre surge la unidad de esos tres mundos y se sientan las bases de una biofísica cuántica de la mente, según la cual un ordenador nunca podrá tener conciencia.
Hace más de un siglo que la física comenzó a cuestionar la naturaleza corpuscular de la materia. El nacimiento de la física cuántica abrió nuevos horizontes científico-filosóficos con una novedosa visión de la materia.
No hay distinción del mundo científico mencionada con más frecuencia que el premio Nobel, tanto en el mundo de la cultura como en la vida cotidiana. Ninguna cuenta con mayor reputación, ni se halla como ella en el punto de mira de los medios de comunicación, y ninguna otra entidad colegiada ofrece un plantel tan selecto y exclusivo como los galardonados con el Nobel.
Más allá de la música de las esferas,
Einstein escucha un tam-tam oscuro
en el tambor tenso del espacio-tiempo,
ondas de gravitación pura
que jamás ha oído nadie
sino él en sus cálculos.
¿Dónde está el Hombre? ¿Dónde está su esencia? Parece ser que es Cervantes quien tiene la respuesta.
Tiempo ha que he deseado viajar a un distante planeta, o a una simple roca, una de esas gúgolplex de rocas que caen frenéticamente en sus erráticas o elípticas órbitas alrededor de la nada.
Pincho no se guió por la huella química que fue levantando su amo, sino que buscó una vía acorde con su cuadrúpeda capacidad de subir sin fungirla de temerario. Asimismo, debido a su imposibilidad de escalar, acabó separándose de Lovochancho porque éste, una vez que dio con la caldera, se decidió a continuar por el sube y baja del filo dentado.
El Chico Silencio, cual imberbe e infantil Buda en estado de iluminación, no emitía vocablo alguno en su encierro de banca y pizarrón cristianos, sin ser perturbado en su introspección por sus preceptores.
¡Cuánta ausencia contiénese en silencio
cuando la palabra redacta su condena!
.........los pasos del héroe en refugio
vuelven camino los restos de su tumba
y en alas de Matilde es el retorno
mientras la vida en otra se sucede.
La imaginación de Alicia, y también la del lector, queda impresionada por la particular manera que tiene de hacer mutis por el Foro el Gato de Cheshire, que puede esfumarse como un fantasma a su entera voluntad, unas veces gradual, otras bruscamente.
Kantoborgy, por no sé qué gracia hacia su inveterado amigo M. Puertas, se comidió a hacerle caso en su perorata de los refuerzos, e hizo un alto en sus proyectos sobre las paredes de la estulticia para irse a distraer en algo más ordinario, que apeste a muchedumbre, a saber: trasladarse al monte Cho-Oyu en temporada alta. Grosso modo, navega en el discurso alegre que le soltó El científico, ya libre de la jerga de los refuerzos, relajándose con el vino que despabila su otra lengua, la de largo empuje del existente.
El doctor M. Puertas le recetó al gótico irse de caminante a la cresta del Cho-Oyu tal como a él, Lovochancho, le recomendaría que se distraiga de su saturación especulativa yéndose de paseo por la línea que separa al incandescente Guagua del adusto Rucu. ¡Vaya Terapeuta ochomilero que vino a ser El científico! Lo curioso es que el otro, bien mandado por su médico de cabecera, se fue de diletante a unas alturas que él, Lovochancho, sólo visitará cuando un extraterrestre le obsequie no únicamente “la doble y única piel” que reivindica Kantoborgy en uso cabal de su imaginación, sino el “chaleco levitador” que, en la ficción dura de A.C. Clarke, sube al techo del mundo a un célebre parapléjico.
Hay preguntas que abren un mundo,
como la Einstein a los diez años:
«Qué pasaría si cabalgara la luz,
si me pudiese sentar sobre una onda e ir con ella,
siempre sobre una cresta?:
el tiempo habría dejado de latir y estaría al mismo tiempo
en todos sitios,
lo viviría todo sin que me pasara el tiempo».
La algarabía de los canes vino pareja a poco abandonaron sus jaulas con el amanecer helado que tiene como fondo la negritud pétrea del Ogro; cual, plantado en su personalidad andina, viene desplegando su perfil adusto, noble, cargado de una deslumbrante ferocidad. La pirámide que hace la cara norte del Quilindaña, sumida aún en la noche, contrasta con las lenguas de fuego que lanza el dragón de oriente a sus espaldas. Arrebolado pajonal, como las nubes estriadas sobre la cordillera Oriental, se estira en el rocío que lo nutre y humecta.

Ciencia y Terror: Vivimos en un cosmos inmenso. A las orillas de un océano de estrellas, galaxias y cúmulos de galaxias, la especie humana ya es capaz de preguntarse si verdaderamente hay un cosmos, o sólo es la parte ínfima de una inmensidad mayor aún.
Esta jornada empezó mostrando un azul radiante rumbo a la flamígera canícula de tierras altas, empero se fue atemperando dentro de la templada nube traslúcida que cautivó el espacio y tiempo de los dominios de Krizofilax Equinoccial. Los caminantes se dispersaron para concebir la disipación que les corresponde en el entresijo horizontal de lo femenino herboso.
comiste una carne extraña
y que algunos fallecieron con solo mirarla»
Existía Otro. El más grande. Gran Padre y Gran Madre en Uno. Más grande que el gran Cthulhu, que su hermano Hastur, que Shub-Niggurath la Cabra con un millar de retoños, que Tsathoggua, que el mismo Yog-Sothoth, porque no eran más que sus semillas.
Hay un fenómeno de apropiación del nombre de Borges, que a esta altura hace sonreír, y que permite la multiplicación de toda clase de libros cuyos títulos son Borges y... casi cualquier cosa que se quiera escribir al lado.Es verdad que Borges escribió sobre unacantidad imponente de temas: estos autores hacen un salto al infinito y se proponen demostrarnos que no dejó nada de lado. Tanto mejor cuanto más lejana y débil es la conexión, porque entonces pueden intentar libros más “sorprendentes” y “sagaces”.Hay una excepción interesante a esta maquinaria, en una colecciónde ensayos que se llama Borges y la ciencia. Es un libro hecho por científicos argentinos: incluye un ensayo sobre Borges y la física, dos o tres irreprochables sobre Borges y la matemática... pero mi favorito fue uno que se llama “Borges y la biología”. Luego de algunos rodeos, y algo desolado, casi como disculpándose, el autor se decide a escribir que después de haber leído la obra completa de Borges tiene que decir que no hay ninguna vinculación entre Borges y la biología. ¡Ninguna! El hombre había descubierto con terror algo en este mundo –la biología- que Borges no había tocado...
Kantoborgy realiza progresiones ascendentes, viene sufriendo el macuto ochomil en la espalda como parte de la rutina de ejercicios que le exige su oficio de aventurero “al filo de lo practicable extremo dentro de un futuro posible”. Él es su propio entrenador y, asimismo, el sujeto que enfrenta retos espontáneos a la hora de hacer una pared que se presenta inexpugnable.
Trótula.
Venus diabólica
Un día, leyendo el libro de Finke, La mujer en la Edad Media, me saltó a los ojos el nombre de Trótula, famosa comadrona de la escuela de Salerno, que contribuyó a encauzar la vida femenina, escribiendo sesudos tratados, rivalizando con el hombre en la investigación de todas las verdades, temporales y eternas.
Ahora.
Suena una música que no conoces.
Lejos, al fondo, una fuerte línea de bajo, como de artillería.
La mente escarba y el alma busca. Te va a hacer daño, pero tu cerebro pide y tu cuerpo
aguanta.
Inhalación fuerte y profunda, microgramos que entran por tus pulmones. Los alvéolos
transmiten la sustancia a la sangre, y un tren eléctrico recorre tu espina dorsal. Parece
mentira…
Mito y Terror: Una de las misiones que el mito ha de cumplir en la historia es la de repetirse. La esencia del mito es revivir (revival). Lo hace, aunque parezca revestirse de esteticismo y de emblemas que parecen vacíos. El neo-clasicismo ha podido ser porque ya hubo previamente clasicismo.
Krizofilax Equinoccial, desprovisto del don de volar, se resignó a ser mutante bajo su condición de dragón terrestre cabal; esto trajo que se prolongue en él un constante sentimiento de originalidad dentro de un hábitat donde no tiene par. La soledad volcánica lo hizo tomar conciencia de su capacidad evolutiva, tenía el favor de la ciencia infusa que de a poco desarrolló: huir de la estupidación fue algo innato en él. En principio engañando aun a su padre nutricio, el Cíclope, que por esa capacidad de mimetizarse en sus dunas volcánicas lo creía erróneamente un cobarde.
El Nanga Parbat, Montaña desnuda, llamada también Diamir, Rey de las montañas, fue de hecho la cumbre del destino de Reinhold Messner antes que la Montaña del Destino Alemán, como al expedicionario Karl Maria Herrligkoffer le gustaba denominarla para ensalzar el deber que él tenía de hollar su ápice por la ruta más difícil, aunque sea de manera subliminal, a través del trabajo de escaladores con convicciones nacionales y fe en las cuerdas fijas que aseguran kilómetros de un desnivel de vértigo.
Karl Maria invitó a los hermanos Reinhold y Gunther Messner a unirse al ideal de vencer a la tenebrosa vertiente Rupal, superando los más de cuatro mil metros de pared vertical que separaba el vacio de la vulgaridad terrena con la inconmensurable altitud alumbrada por Odín. Tener una imagen del tamaño monstruoso de la vía por la vertiente Rupal, que en su mayor parte la abrieron los hermanos Messner camino a la cima del Nanga, sería como colocar cuatro veces, una sobre otra, la cara norte del Obispo ecuatoriano (la cima más expuesta y exigente de los picos que conforman el circo volcánico del Altar o Montaña sublime) que tiene alrededor de mil metros de caída perpendicular.
Anticipándose a la aurora se deslizó por las estribaciones menores del Dragón Rojo, quien, acorde a la saga que lo identifica con su propio signo ante los animales andinos que lo circundan, fue un ser de porte mítico que se creía llamado a rivalizar en poder y gloria con su pariente Aleph Dark, pero a la postre devino en un sujeto sin ambiciones terrenales, de esto que prefirió petrificarse y no sufrir las instalaciones fantásticas de los imagólogos.
Muerte de Dios.
La filosofía contemporánea quisiera volver a ser cruel. Mas esto no puede hacerlo tras la resaca dejada por los últimos pensadores crudelísimos. Marx, Nietzsche y Freud desnudan a los santones y quitan la máscara a los fantoches. ¿Quién pudiera hoy seguir en la misma estela? Un Dios muerto o asesinado ha dejado paso, bien se ve en la escena editorial y profesoral, al cuchicheo de meros comentadores de la resaca.













