La carretera ominosa inicia en Otavalo , lastima generosamente al complejo de lagunas de mojanda, se constituye en un pestilente malecón de automóviles y basura en las orillas de la laguna Yanacocha, lacera los pies del Fuya-Fuya y del Yanaurcu, para terminar en Tabacundo. La basura no solo está a la entrada y salida de cada pueblo sino a lo largo de esta terrible carretera que permite la entrada fácil a los "excursionistas" de ciudad, quienes pronto acabarán con este antes prístino lugar, porque lo único que producen es basura y contaminación. ¿Cual será el futuro del ahora ya contaminado y masificado Rucu Pichincha?, cuando el Cabildo quiteño declara Patrimonio Natural e histórico al volcán Pichincha.
















